sábado, 20 de agosto de 2016

Nuestra esperanza.

Si apelamos a nuestra humanidad
para encontrar la paz que deseamos,
tropezaremos mientras la buscamos.
El corazón no es fuente de verdad.

Si ponemos los ojos en Jesús,
en quien la fe hallamos  consumada,
que había  en la eternidad sido creada,
agregamos a esta tarea luz.

En el sacrificio de Cristo vemos:
Obediencia, amor, misericordia,
Y compasión por nuestra humanidad.

Pero al regreso de Jesús tendremos,
a nuestro Rey ataviado de gloria,
 nuestra esperanza es su fidelidad.

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