Prefiero
bendecir que ser bendito.
No quiero
permitirme ser inútil.
Intentaré ayudar
al que es más frágil.
Pretenderé
imitar siempre a mi Cristo.
Yo quiero
honrar a Dios, que él vea en mi canto
un corazón
que ha de serle servil.
Que yo en su
voluntad quiera vivir.
Y que pueda
adorar a aquel que es Santo.
Quiero
plantarme Dios, donde me pongas,
raíces echar,
allí, donde me siembres,
como la luz brillar, como un farol.
Yo quiero
hacer Señor, lo que tú digas.
Y en las
oscuridades de los hombres,
quiero salar
la tierra y ser sol.