Ayer sobre una cruz
golpeado y
lacerado está Jesús,
llevando sobre el
lomo mi pecado,
azotado, desnudo
y deshidratado.
Y en su sed,
sabiendo que
sería encarnizado
y que vinagre le
darían de beber
ante todo, eligió
obedecer.
Sobre sí se
cumplió la profecía,
Al decir ‹‹tengo sed››
para darnos agua eterna
de beber.
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